Enlaces amigos
Presentación | Premios | Info la Palma | Como llegar | Zonas de Vuelo | Patrocinadores

INFO La Palma

A 85 kilómetros de Tenerife y a 1.440 de Cádiz, se encuentra La Palma. El fuego y la lava han esculpido la llamada Isla Bonita. Las lluvias y los arroyos hicieron el resto para forjar esta belleza verde y escarpada (es la isla más alta del mundo en relación a su superficie). Los 85.000 habitantes que pueblan los 706 Km.2 de La Palma, llevan una vida tranquila en esta isla que aún está poco urbanizada aunque cuenta con unas 10.000 plazas hoteleras.


El mito

Entre el siglo V y VI de nuestra era, el monje benedictino irlandés Brendan (o Borondón en su versión canaria) naufragó mientras surcaba los mares en busca de nuevas tierras para evangelizar. Él y otros navegantes fueron rescatados por un ballena que los llevó a lomos durante 40 días hasta llegar a un lugar maravilloso: una isla de vegetación exuberante, alegres cantos de pájaros desconocidos y aguas de mar cristalinas con peces de mil colores. Todo era quietud y paz en esa isla de limpias arenas negras, surcada por riachuelos, poblada de ricos frutos y de gratos aromas. ¿Sería el Paraíso?

Años y siglos después, los navegantes buscaron incansablemente esa isla sin encontrarla. Algunos palmeros afirmaban haberla visto por poniente, entre El Hierro y La Palma, otros frente al Puerto de Tazacorte. La isla parecía aparecer y desaparecer en el horizonte como un fantasma.

Algunos continúan buscando esa isla. Pero, ¿acaso no es la Isla Bonita, el paraíso de aves y plantas exóticas, arroyos cristalinos, aromas dulces, tiempo apacible, mar limpio y montañas de formas redondas que encontró el monje Brendan? Lo demás es un espejismo.

Un paseo por la historia

Los primitivos habitantes de La Palma llamaban a la isla "Benahoare" (mi tierra). Entonces estaba dividida en 12 cantones o señoríos, gobernados cada uno por un mencey. Aunque los restos arqueológicos más antiguos son la necrópolis de la Palmera (Tijarafe) del siglo III antes de Cristo, existen indicios de que los primeros pobladores pudieron llegar en el siglo V a. C. Los aborígenes, los benahoaritas, vivían fundamentalmente del pastoreo de cabras, ovejas y cerdos, y recolectaban frutos y raíces.

El 29 de septiembre de 1492, Alonso Fernández de Lugo desembarca en Tazacorte, acompañado de unos 900 hombres. Aunque faltan datos concretos al respecto, se calcula que la población de la isla en ese momento podía oscilar en torno a los 4.000 habitantes. Los conquistadores, por medio de pactos, fueron poco a poco sometiendo a nueve de los doce cantones. Luego libraron la gran batalla de Timibúcar para vencer la resistencia de los cantones Tedote y Tigalate.

Tan sólo les quedaba el cantón de Aceró (la caldera de Taburiente) para dominar la isla, pero allí fueron rechazados una y otra vez por Tanausú y sus hombres. Tras los fallidos intentos de los castellanos por adentrarse en La Caldera, Fernández de Lugo mandó a un tal Juan de Palma, un pariente de Tanausú ya cristianizado, para convencer a éste de que saliera por el paso de Adamacansis para hacer un pacto de caballeros. Tanausú, accedió a negociar y a firmar la paz, y se fue al encuentro de don Alonso. Los castellanos le atacaron y le capturaron junto a su séquito en el lugar conocido hoy como El Riachuelo, cerca de La Cumbrecita. Cuenta la leyenda que en el barco que le llevaba a la península, Tanausú rechazó todo alimento y se dejó morir de hambre antes de llegar a su destino

Con la incorporación de la isla de La Palma a la corona de Castilla comienzan a llegar a ella, castellanos, mallorquines, catalanes, portugueses, italianos, flamencos, etc., llamados por las riquezas de esta tierra. En 1558 se instaura el Juzgado de Indias en el puerto Santa Cruz de la Palma y comienza uno de los momentos más prósperos de la historia insular, gracias al desarrollo del comercio marítimo. El puerto de la capital era entonces el tercero del mundo, después de los de Sevilla y Amberes, lo cual da un impulso a la industria naval. Se instalan también los primeros ingenios azucareros en el valle de Aridane, San Andrés y Sauces.
Asimismo, crece la industria vitivinícola con el célebre vino de Malvasía citado por Shakespeare. Tanta prosperidad atrae a piratas y corsarios europeos y argelinos que a menudo saquean las costas. En siglo XVIII, despiertan las ansias de renovación y liberalismo de la isla. Así, en 1773, Santa Cruz de la Palma instaura el primer ayuntamiento democrático de España pues sus miembros son elegidos por los vecinos del municipio. En 1812, se constituyen la mayoría de los municipios insulares. La introducción de nuevos cultivos de cochinilla trae un gran progreso social tecnológico. A finales del XIX, la Palma se convierte en la isla canaria pionera en alumbrado eléctrico, telégrafo y teléfono. En el siglo XX, la historia de la isla corre paralela a la del resto de España, con la llegada de la democracia y la entrada en la UE así como el desarrollo del sector platanero y del turismo.

Testimonios del pasado

Las huellas de los benahoaritas
La Palma aún conserva numerosas huellas de los aborígenes como cuevas de habitación y sepulcrales, cabañas, rediles, paraderos pastoriles, grabados rupestres, y canales, así como abundantes restos de su tecnología.

En los centros arqueológicos de Belmaco (Mazo) y La Zarza-La Zarcita (Garafía) se halla una parte importante de estos tesoros históricos. El conjunto arqueológico de Belmaco lo forman diez cuevas naturales de habitación y una magnífica estación de grabados rupestres. Estos grabados fueron los primeros petroglifos descubiertos en las Islas Canarias. Meandros, círculos y espirales urden una complicada trama de significado mágico-religioso. Con ellos, los benahoaritas conjuraban al poder divino para que el agua mantuviera los campos fértiles. Las fuentes de la Zarza y la Zarzita también albergan grabados parecidos.

Aires coloniales

Una trama de empinadas callejas y plazuelas forman el casco antiguo de Santa Cruz de La Palma. Las calles de la capital cuentan la historia de una ciudad que fue el tercer puerto del mundo en los años de esplendor del imperio de los Austrias.

Del puerto a la Alameda discurre la calle Real, la que fuera favorita de muchas familias adineradas de los siglos XVI y XVII para construir sus palacios. Los adoquines de esta regia vía llevan a la plaza de Lo Divino, a la cantarina fuente de la Placeta Borrero y acaban en la fresca Alameda. Desde aquí se puede seguir hasta la iglesia de San Francisco un templo del siglo XVI que encierra un rico patrimonio gótico y renacentista. En el claustro se encuentra el Museo Insular.

La calle de La Marina corre a la vera del mar jalonada de balcones. Estas tribunas acristaladas y talladas en madera pintada de colores vivos, son la parte trasera de los palacios de la calle Real. Hoy en día, son apreciados como miradores privilegiados sobre el océano. También mira al mar el Castillo de Santa Catalina, la fortaleza del siglo XVI que repelió numerosos ataques de piratas y corsarios.

El centro neurálgico de la ciudad está en la plaza de España. La plaza, con el Ayuntamiento y la Parroquia del Salvador, constituye el conjunto arquitectónico renacentista más importante del Archipiélago. El Ayuntamiento fue construido en el siglo XVII, bajo mandato de Felipe II. En la fachada se halla esculpida la figura del propio Felipe II junto con el escudo de la casa de los Austrias y el de la Isla de la Palma. En el interior destacan los ricos artesonados en madera del país y las pinturas al fresco de M. Cossío.

Por unas escalinatas se accede al barrio alto de San Sebastián, al convento de Santo Domingo (s. XVI) y a la pequeña ermita de San Telmo (s, XVII). Estos y otros monasterios e iglesias fueron construidos por los franciscanos que llegaron hace 500 años a la isla. A lo largo de los siglos, los diferentes estilos artísticos fueron dejando su huella en estos edificios religiosos. En el siglo XVI y XVII era habitual el trueque de azúcar y vino por obras de arte flamenco que aún se pueden admirar en algunos de estos edificios religiosos.

En las afueras de la ciudad, se alza el Santuario de Nuestra Señora de la Nieves. La imagen de la virgen, esculpida en terracota policromada de estilo gótico, debe su nombre, según la tradición, a que la virgen apagó el fuego de un volcán con nieve. Los palmeros guardan especial devoción por esta pieza de apenas medio metro, del siglo XIV. Cada cinco años, la imagen desciende, en su baldaquino, desde el Santuario hasta la parroquia del Salvador.


Naturaleza

La isla de La Palma conserva una naturaleza excepcional, no en vano se la conoce también como la Isla Verde. De hecho, la mayoría de su territorio está protegido. Aquí se pueden encontrar macizos antiguos surcados por grandes barrancos y una vegetación exuberante llena de endemismos y edificios volcánicos recientes que han dado lugar a la última erupción acaecida en el archipiélago canario.

Debido a su peculiar relieve, La Palma es la isla canaria más favorecida por las lluvias y la única que está regada por arroyos y riachuelos de agua transparente, de ahí la riqueza de su flora. Las lluvias se dan más en la parte nordeste de la isla mientras que el sur es más seco y soleado.

El clima también es variado. Mientras que la nieve cubre las altas cumbres en invierno, la costa goza de una eterna primavera.

La Caldera de Taburiente
En el centro de la isla se encuentra la Caldera de Taburiente, un majestuoso cráter de 28 Km. de perímetro, 10 Km. en la parte más ancha de su diámetro y 1500 m. de profundidad. Es uno de los mayores del mundo. La Caldera conforma una gigantesca depresión poblada por un bello paisaje de helechos y pino canario, surcada por torrentes de aguas cristalinas que confluyen en Dos Aguas. Las entrañas de este coloso encierran magníficos tesoros como el monolito Idafe, altar donde los indígenas adoraban al Dios Abora, la cascada de la Desfondada y la cueva de Tanausú

El cráter está rodeado por un anfiteatro de altas montañas a menudo cubiertas de nieve. Aquí está el pico más alto de la isla, el Roque de los Muchachos (2.426 m), donde se localiza el conjunto de observatorios de astrofísica más importante de todo el hemisferio norte. Otras cimas importantes son: Pico del Cedro (2.247 m), Pico de la Nieve (2.239 m), Somada Alta (1926 m.), y Pico Bejenado (1854 m). Las 4.690 hectáreas de esta zona fueron declaradas parque nacional en 1954.

La ruta de los volcanes
La cadena montañosa que desciende desde la Caldera de Taburiente hasta el Sur de la isla está sembrada de volcanes, tanto en su ladera Este como Oeste. La mejor forma de conocer este paisaje árido y oscuro que el fuego y la lava han esculpido durante cinco siglos es seguir la ruta de los volcanes.

Desde el refugio del Pilar, entre la Cumbre vieja y la Cumbre nueva, comienza el camino que conduce hasta la falda del volcán Birigoyo (1.774 m.), para continuar en dirección al último volcán prehistórico, el Tacande.

Entre grietas, ríos de piedra y arenales sale al encuentro el Nambroque, por la derecha del camino. Siguiendo el sendero cuesta arriba se llega al Hoyo Negro, una de las dos oscuras bocas del volcán San Juan. Más adelante, encontramos el Duraznero, el otro cráter del San Juan,. Más allá queda el volcán de Las Deseadas (1949 m.). Desde esta altura se pueden contemplar los mares de nubes que forman los alisios.

A partir de aquí se inicia el descenso hacia el volcán de San Martín que emerge de entre los bosques. Después, el camino conduce a los volcanes de San Antonio, Los Quemados y el Teneguía, activo hace tan sólo 33 años. El 21 de octubre de 1971, los palmeros sintieron el despertar de la tierra bajo sus pies. Lo que comenzó con ligeros temblores se convirtió, con el paso de las horas, en un auténtico bramido. Las sacudidas se hicieron tan fuertes que las campanas de la iglesia de Fuencaliente comenzaron a tocar por sí solas durante la madrugada. Las mismas lavas que atemorizaron a los habitantes de la isla y fascinaron a científicos y turistas, hicieron hervir las aguas de la costa, y ganaron terreno al océano en un angustioso pulso que se prolongó durante varias semanas. El Teneguía expulsó lava hasta ganar terreno al mar. Hoy la isla es 10 Km.2 mayor que hace 33 años. Las entrañas del Teneguía, aún emanan calor y desprenden un inconfundible olor a azufre. La ruta concluye frente a la costa, en el Faro de Fuencaliente.

Reserva de la biosfera
La isla de La Palma fue la primera entre las islas canarias en contar con una Reserva de la Biosfera. El 30 de junio de 1983, la UNESCO declaró 511 hectáreas de la finca "El Canal y Los Tiles" Reserva de la Biosfera,. Más tarde, el espacio protegido sería ampliado.

La Reserva de la Biosfera, se encuentra situada en la vertiente noreste de la isla, en los municipios de Barlovento, San Andrés, Sauces, Puntallana y Santa Cruz de La Palma.
Integra cuatro espacios protegidos: la reserva natural especial de Guelguén, la reserva natural integral Pinar de Garafía, el parque natural de Las Nieves y el sitio de interés científico del barranco del Agua. La primitiva reserva, declarada como tal por la UNESCO en 1983, constituye sin duda el núcleo principal de la actual. Alberga uno de los bosques de laurisilva más importantes del archipiélago canario. Tilos, viñatigos, palo blanco, laureles, aceviños, barbuzanos, madroños, peralillos, fayas, brezos son, entre otras, las abundantes especies de árboles que pueblan este rincón excepcional. En su parte alta se asientan comunidades de pinares que se entremezclan con sotobosque de amagantes, gacias y otras especies arbóreas.
Las playas
Con más de 155 Km de litoral, la isla de La Palma cuenta con muchas calas de arena negra.
Las playas turísticas de Los Cancajos (Breña Baja) y Puerto Naos (Los Llanos de Aridane) ostentan la Bandera Azul. La costa de la Palma, al igual que el interior, es muy accidentada y abrupta. En ella se forman calas o piscinas naturales formadas por la lava, como el Charco Azul y La Fajana.

Ocio activo

Todas las maravillas naturales de la isla se pueden descubrir palmo a palmo a pie, en bicicleta de montaña, a caballo, sumergiéndose en sus limpias aguas o volando a través de su aire transparente. La Palma no esconde sus encantos para aquellos que están dispuestos a ir a su encuentro.

Senderismo
La Palma ofrece a los caminantes la posibilidad de recorrerla a pie, de manera sencilla y segura. El Cabildo Insular de La Palma, ha diseñado una red de senderos conforme a las normas internacionales de la ERA (European Ramblers Association) y han sido homologados por la FEDME (Federación Española de Deportes de Montaña y Escalada). Los senderos se reconocen por unas iniciales y un número. Hay tres tipos principales de senderos:
• GR o senderos de Gran Recorrido que requieren más de una jornada. Éstos son el GR 130 que recorre toda la isla de manera circular, pasando por las principales poblaciones, sin salvar grandes desniveles, y el GR 131 que une dos grandes rutas: La Ruta de los Volcanes y la Ruta de la Crestería.
• PR o Sendero de Pequeño Recorrido que puede realizarse íntegramente en un día. Existen 19 principales y 23 secundarios.
• SL o Sendero Local, inferior a 10 Km., une senderos de rango superior, o realiza pequeños bucles locales. En su numeración se refleja el municipio al que pertenece.

Para mayor comodidad y seguridad los senderos han sido señalizados mediante flechas direccionales (donde se puede ver su denominación), paneles informativos (que reflejan la información de interés de los alrededores) y balizas de pintura. Estas balizas disponen de un código de colores y formas muy sencillo y fácil de interpretar.

Bicicleta de montaña (Mountain bike)
La isla ofrece descensos en picado y largas llanuras para pedalear tranquilamente, desde los montes hasta los paisajes volcánicos. Una amplia oferta de clubs de bicicleta tienen a disposición desde el material más sencillo hasta el más técnico y organizan diversas excursiones.

Espeleología
Las abruptas entrañas de La Palma se abren para los amantes de la espeleología. El principal complejo de cuevas se halla en la villa de Mazo que cuenta con cantidad de tubos volcánicos. La preferida de los aficionados es la de Todoque por su longitud y fauna.

Hípica
El suave trote del caballo presta la cadencia ideal para gozar de la belleza de todos los rincones de La Palma sin prisas. Los diversos centros hípicos organizan excursiones por caminos forestales e imparten cursos de iniciación y perfeccionamiento del deporte hípico.

Submarinismo
Bajo las cristalinas aguas de la costa de La Palma, bulle una intensa vida marina. La temperatura del agua invita a la inmersión en el profundo azul. Aquí se encuentran los fondos marinos más jóvenes de toda España, los depositados por el volcán Teneguía en la costa de Fuencaliente. Las asociaciones de submarinismo alquilan todo el material necesario y guían al viajero por los fondos marinos.

Parapente
¡Cómo no! La Isla Bonita es uno de los mejores lugares para volar. Su clima apacible permite hacerlo todo el año contando con la complicidad de los vientos alisios. A vista de pájaro se puede abarcar toda la belleza de La Palma desde las montañas a los barrancos y las costas, desde los verdes bosques hasta el oscuro paisaje volcánico.
Para los no iniciados, cabe la posibilidad de descubrir el vuelo de la mano de un piloto profesional en un parapente biplaza, disfrutando relajadamente de las vistas mientras se surca el cielo.

¡Ver zonas de vuelo!


Patrocinadores

 

 

¿Buscas alojamiento en Puerto Naos para la gran Final, entonces visita este enlace: ALojamientos Puerto Naos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Colaboran

Hotel Sol Melia La Palma


Organiza

 

Top Paragliding Sites
Web design by ojovolador